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Tenías que verle la cara a tu madre cuando me contaba esto, se empezó a poner roja y los ojos le brillaban una barbaridad, se quedó pensativa un momento antes de seguir con el relato. Pasado el peor momento, notaron que se hacía algo de hueco, pero ella se quedó quieta y siguió notando ese bulto que le había dejado "pensativa". Al final, Jesús si se movió y se puso casi al lado de ella. Su paquete volvió a tocar su cadera, pero desde atrás, quedando la pierna derecha de Jesús justo detrás de la izquierda de ella.